Huntington’s disease research news.

En lenguaje sencillo. Escrito por científicos.
Para la comunidad mundial de la EH.

Una ventana a los ojos: uso de biomarcadores oculares para seguir la progresión de la enfermedad de Huntington

Una nueva revisión de la Universidad de Cambridge explora los biomarcadores oculares en la EH, incluidos los escáneres de retina y el seguimiento de los movimientos oculares.

Editado por Dr Rachel Harding
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Al atender a personas afectadas por la enfermedad de Huntington (EH), los médicos a menudo se enfrentan a grandes desafíos debido a la falta de herramientas precisas para seguir cómo progresa la enfermedad o para predecir con exactitud cuándo una persona portadora del gen empezará a mostrar síntomas. Las escalas de valoración médica estándar que se usan hoy no son lo bastante sensibles como para detectar cambios muy tempranos durante la fase premanifest, lo que limita la ayuda que se puede ofrecer antes de que empiecen a aparecer dificultades de movimiento.

Como el ojo es en realidad una extensión del cerebro y del sistema nervioso, investigadores de la Universidad de Cambridge han estudiado si evaluar problemas en los ojos (lo que en jerga médica se denomina «anomalías oculares») y, en concreto, analizar la estructura de la retina y la forma en que se mueven los ojos, podría servir como un marcador biológico fiable (o «biomarcador») en personas con EH. Su artículo de revisión, publicado recientemente en el Journal of Neurology, examinó de forma sistemática la bibliografía sobre este tema.

Los médicos que trabajan con personas con EH a menudo se enfrentan a grandes desafíos por la falta de herramientas precisas para seguir con exactitud cómo progresa la enfermedad

En la revisión, los autores se centraron en dos áreas principales: la tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite obtener escáneres detallados de la parte posterior del ojo, y la evaluación oculomotora, que mide cómo se mueven los ojos. El objetivo era ver si estas pruebas oculares no invasivas podían ayudar a los médicos a diagnosticar la enfermedad antes o a seguir su gravedad con más precisión que los métodos actuales.

Escáneres de retina

La primera gran línea de investigación se centró en la estructura de la retina, la capa situada en la parte posterior del ojo que capta la luz como el sensor de una cámara y que contiene células nerviosas similares a las del cerebro. Dado que sabemos que la EH destruye células cerebrales, una teoría es que también podría provocar un adelgazamiento de las capas nerviosas de la retina, algo que puede medirse mediante OCT. Sin embargo, la revisión encontró que, aunque algunos estudios sí detectaron adelgazamiento en la capa de fibras nerviosas de la retina, especialmente en el lado temporal (el más cercano a la oreja), la evidencia no fue consistente en todas las investigaciones. Por ejemplo, de diez estudios que buscaban este adelgazamiento específico, solo cinco lo encontraron estadísticamente significativo. Algunos estudios observaron que las capas de la retina eran más finas en pacientes con síntomas más graves, lo que sugiere un posible vínculo entre la estructura ocular y la salud cerebral, pero otros estudios grandes no hallaron ningún adelgazamiento significativo.

La imagen de la retina permite a los investigadores medir cambios diminutos en las capas nerviosas de la parte posterior del ojo, pero los estudios en EH han mostrado resultados inconsistentes hasta ahora.

La inconsistencia continuó cuando los investigadores analizaron la mácula, que es la parte central de la retina responsable de que la visión sea nítida. Aunque algunos estudios informaron de que la mácula era más fina o tenía menos volumen en pacientes con EH, muchos otros no encontraron cambios. Algunos estudios también investigaron cambios en la densidad de los pequeños vasos sanguíneos del ojo, pero los hallazgos fueron igualmente inconsistentes. En conjunto, aunque los exámenes de la retina muestran cierto potencial, el hecho de que la evidencia de distintos estudios parezca apuntar a conclusiones diferentes dificulta utilizarlos ahora mismo como una forma fiable de diagnosticar o seguir la EH.

Movimientos oculares

La segunda gran área de interés de la revisión fueron los movimientos oculares, o «función oculomotora». Los investigadores pueden usar cámaras especiales de seguimiento ocular para comprobar con qué rapidez y precisión una persona puede mirar a un objetivo y medir las «sacadas», que son los movimientos rápidos de los ojos que sirven para saltar el foco de un objeto a otro. Como sabemos, la EH provoca movimientos involuntarios del cuerpo; sin embargo, esto a menudo también puede afectar al movimiento de los ojos. La revisión encontró que, a diferencia de los resultados dispares de los escáneres oculares como la OCT, los estudios sobre movimientos oculares aportaron evidencia mucho más clara y consistente.

Los biomarcadores oculares son prometedores, pero los resultados inconsistentes de distintos equipos hacen que aún no estén listos para su uso generalizado

Más concretamente, la revisión destacó que las personas con EH a menudo tienen dificultades para iniciar los movimientos oculares debido a lo que se denomina «latencia prolongada»; es decir, su cerebro tarda más en indicar a los ojos que se muevan hacia un objetivo. Una vez que los ojos se mueven, a menudo lo hacen más despacio de lo normal («velocidad reducida»). Es importante señalar que estos problemas no solo están presentes en personas con dificultades motoras, sino que también pueden detectarse en individuos premanifest que portan el gen pero aún no muestran síntomas físicos importantes. Esto sugiere que el seguimiento ocular podría ser una forma útil de detectar la enfermedad de manera temprana.

En relación con esto, una prueba especialmente útil consiste en pedir a las personas que aparten la mirada de una luz que parpadea en una pantalla («antisacadas»). Como el reflejo natural en los humanos es mirar hacia la luz, apartar la mirada requiere que el cerebro suprima ese reflejo y planifique un movimiento en la dirección opuesta. A las personas con EH puede costarles, cometiendo más errores y mirando a menudo hacia la luz en lugar de apartar la mirada. Esto muestra una alteración en la capacidad del cerebro para controlar los impulsos y, a medida que la enfermedad empeora, estos errores ocurren con más frecuencia, lo que la convierte en una forma potencialmente buena de seguir la rapidez con la que progresa la enfermedad.

Otras manifestaciones oculares

En la revisión se comentaron otras manifestaciones oculares. Por ejemplo, cuando se les pide leer o explorar visualmente una imagen, los pacientes con EH realizan menos movimientos oculares y menos eficientes, a menudo siguiendo un recorrido más caótico al mirar la imagen. Las personas con EH también tienen dificultades para mantener una mirada fija («fijación») porque se distraen con más facilidad. Incluso tareas de memoria visual, en las que una persona tiene que recordar dónde parpadeó una luz, mostraron que los pacientes tenían menos precisión y tiempos de reacción más lentos.

Los ojos son una extensión del cerebro. Al estudiar cambios sutiles en la estructura y el movimiento ocular, los investigadores esperan desarrollar biomarcadores sensibles que puedan detectar la EH antes y seguirla con más precisión a lo largo del tiempo.

Limitaciones de este estudio

A pesar de algunos hallazgos prometedores sobre los movimientos oculares, hay que tener en cuenta varias limitaciones. Por ejemplo, el revisor señaló que medir estos cambios tan pequeños requiere equipos especializados y caros que es poco probable que la mayoría de las clínicas tengan. Además, factores como la fatiga, la medicación y el estado de ánimo pueden afectar al rendimiento de una persona en estas pruebas, añadiendo «ruido» a los datos. Otra limitación es que la mayoría de los estudios solo evaluaron a los pacientes en un único momento, en lugar de seguirlos durante muchos años, lo que impide a los investigadores hacer un seguimiento de las mismas personas a medida que pasan de la fase premanifest a la fase manifest.

Mensaje clave

La revisión sugiere que las pruebas y exploraciones relacionadas con los ojos tienen un gran potencial como fuente de biomarcadores para personas con EH, pero todavía no están listas para su uso clínico cotidiano. Entre los dos métodos principales analizados, el seguimiento de los movimientos oculares parece más fiable y consistente que la obtención de imágenes de la retina, ya que las pruebas de movimiento ocular pueden detectar anomalías de forma temprana y parecen empeorar a medida que progresa la enfermedad, exactamente lo que debería hacer un buen biomarcador. Sin embargo, la tecnología de seguimiento ocular es muy cara y es poco probable que esté disponible para todo el mundo. La investigación futura debería centrarse en aumentar la accesibilidad y estandarizar cómo se realizan estas pruebas, para que los resultados puedan compararse fácilmente entre distintas clínicas. También se necesitan estudios a largo plazo que sigan a portadores del gen durante años para confirmar si los cambios oculares pueden predecir realmente el inicio y la trayectoria de la EH.

Resumen

  • Las herramientas actuales no logran predecir eficazmente el inicio de la EH ni seguir su progresión temprana.
  • Los investigadores revisaron si los ojos podrían aportar biomarcadores fiables.
  • Los escáneres de retina mostraron resultados inconsistentes y actualmente no son fiables para el diagnóstico.
  • El seguimiento de los movimientos oculares mostró mayor consistencia y potencial, detectando anomalías incluso en portadores premanifest.
  • A pesar de su potencial, la tecnología necesaria es cara y los resultados pueden verse afectados por otros factores, como la fatiga.

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